el instinto y la razón,
entre la perseverancia
y la cruel resignación.
Esa magia que no los va a dejar ser dos amantes del montón.
No me importa quién secó tus lágrimas cuando no parabas de llorar, a quién amaste de verdad y a quién no, cuántas veces te enamoraste, por qué persona dabas todo y te falló, ni tus mejores vacaciones. No me interesa en lo mas mínimo saber cuántos libros leíste, cuándo aprendiste a manejar, quiénes nunca se olvidan de tu cumpleaños y quiénes si. No me preocupa ser la primera o la última, es más, prefiero no ser tu primera, sólo con poder ser mejor en algunos aspectos a algunas de ellas me basta; no me importa a cuántas les prometiste cuidarlas, quién te besó y cuándo por primera vez, quién te hechizó, te lastimó y luego dejó, a quién no olvidarías y por qué, cuánto hace que no la ves a la que te hizo conocer el verdadero amor. Y para que sepas no siento la necesidad de ser lo que soñaste, no quiero ser esa que siempre buscaste a la que le decís pocas palabras sutiles y ya la convences. Quiero ser la chica difícil de la que sin darte cuenta te enamoró, la que nunca hubieras mirado más que como amiga y ahora la tenés enfrente tuyo y no sabes como reaccionar. Quiero ser por la que te ingenias en conquistar sin usar los métodos que ya sabes que funcionan para las demás. Quiero aprenderte, conocerte, desearte, buscarte, tenerte, sentirte, gustarte, quererte, soñarte, llamarte, besarte, olerte, acariciarte, dejarte, amarte y demás. Quiero y no quiero.


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